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El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.01.07 20:35 Confidencial LAS MAFIAS IMPERIALISTAS FALSIFICAN EL ISLAM

Desde el principio de ésta religión como de otras, las mafias opresivas han falsificado la creencia de las religiones que han sido constituidas con el fin de liberar la humanidad de la esclavitud y la opresión impuesta por el imperialismo opresor, también para evitar las peleas y muertes entre los humanos. Esto ha sucedido con las orientales, pero también con las occidentales como la judaica, la cristiana y la Islámica. Cambiando la fe han conseguido someter a la humanidad bajo el yugo de los opresores, creando confusión, división, fanatismo, esclavitud, enfrentamientos y guerras. Todo lo contrario para lo que han sido creadas.
Actualmente hablan de unir todas las religiones, pero es para que sigan al servicio del imperialismo y no se liberen, si verdaderamente quieren unirlas solo tienen que volver a los principios eliminando todas las mentiras que han introducido y ponerlas al servicio de la paz, de la verdadera justicia social, de las clases más desfavorecidas y de los derechos humanos que han sido para lo que han sido creadas y no usarlas para seguir utilizándolas para servicio de hombres opresores, creando división, manipulación, esclavitud y enfrentamiento.
Este es el ejemplo de una de las más grandes y más recientes.
LA HISTORIA DEL ISLAM
Islam... el camino a Dios por sumisión
[Arte: caracteres árabes]
 ¡“En el nombre de Dios [árabe: Allah, Alá], el Compasivo, el Misericordioso!” Esa es la traducción del versículo del Corán citado arriba. Después vienen las siguientes expresiones: “Alabado sea Dios, Señor del universo, el Compasivo, el Misericordioso, Soberano del día del Juicio. A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda. Dirígenos por la vía recta, la vía de los que Tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira, ni de los extraviados” (El Corán, sura 1:1-7). 
2 Estas palabras forman al-Fátihah (el “Exordio”; literalmente: “La que abre”), el primer capítulo o sura del libro sagrado musulmán, el Corán. Puesto que de cada seis personas de la población del mundo más de una es musulmana, y los musulmanes devotos repiten estos versículos por lo menos cinco veces en sus oraciones diarias, estas palabras tienen que estar entre las más recitadas de la Tierra.
3 Según una fuente, hay más de 900.000.000 de musulmanes en el mundo, lo cual hace que solo la cristiandad sobrepase al islam en la cantidad de miembros. Quizás sea la religión de más rápido crecimiento entre las principales del mundo, una que sigue extendiéndose en África y en el mundo occidental.
4 El nombre islam es significativo para el musulmán, porque quiere decir “sumisión”, “sometimiento” o “rendición” a Alá [Dios]. Según un historiador, “expresa la actitud más íntima de los que han escuchado la predicación de Mahoma”. “Musulmán” significa ‘uno que cumple o practica islam’.
5 Los musulmanes creen que su fe es la culminación de las revelaciones dadas a los hebreos y cristianos fieles de la antigüedad. Sin embargo, sus enseñanzas difieren de las de la Biblia en algunos puntos, aunque en el Corán hay referencias tanto a las Escrituras Hebreas como a las Escrituras Griegas. Para entender mejor la fe musulmana tenemos que saber cómo, dónde y cuándo empezó.
“Corán” o “Alcorán” significa “Recitación”. Debe señalarse que el idioma original del Corán es el árabe. A menos que se indique lo contrario, las citas que damos aquí están tomadas de la traducción del Corán al español por Julio Cortés; el primer número representa el capítulo o sura (azora), y el segundo es el número del versículo o aleya.
El Corán y la Biblia
“Él te ha revelado la Escritura con la Verdad, en confirmación de los mensajes anteriores. Él ha revelado la Tora [Los cinco libros de Moisés] y el Evangelio antes, como dirección para los hombres, y ha revelado el Criterio.”—Sura 3:3, 4.
“Casi todas las narraciones históricas del Corán tienen sus paralelos bíblicos. Entre los personajes del Antiguo Testamento figuran prominentemente Adán, Noé, Abrahán (mencionado unas 70 veces en 25 diferentes suras, con su nombre como título para el sura 14), Ismael, Lot, José (a quien se dedica el sura 12), Moisés (cuyo nombre aparece en 34 diferentes suras), Saúl, David, Salomón, Elías, Job y Jonás (cuyo nombre lleva el sura 10). La historia de la creación y caída de Adán se menciona cinco veces; el diluvio, ocho; y Sodoma, ocho. En realidad, el Corán manifiesta más paralelismo con el Pentateuco [los cinco libros de Moisés] que con cualquier otra parte de la Biblia.
”De los personajes del Nuevo Testamento solo se hace referencia a Zacarías, Juan el Bautista, Jesús (Isa) y María. ”Un estudio comparado de las narraciones coránicas y bíblicas, no revela ninguna dependencia verbal [ninguna cita directa].”—History of the Arabs (Historia de los árabes).
Sin embargo, véase el párrafo 30, sobre Sura 21:105.
Mahoma recibe su llamamiento
6 Mahoma (Muhammad) nació en La Meca (árabe: Makkah), Arabia Saudí, alrededor de 570 Era Cristiana. Su padre, Abdallah, murió antes de que Mahoma naciera. Su madre, Amina, murió cuando Mahoma tenía unos seis años de edad. En aquel tiempo los árabes practicaban una forma de adoración de Alá que tenía como centro el valle de La Meca, en el lugar sagrado de la Caaba, un edificio sencillo de forma cúbica donde se veneraba un meteorito negro. Según la tradición islámica, “la Caaba fue construida originalmente por Adán en conformidad con un prototipo celestial y después del Diluvio fue reconstruida por Abrahán e Ismael” (History of the Arabs [Historia de los árabes], por Philip K. Hitti). Llegó a ser un santuario donde había 360 ídolos, uno por cada día del año lunar.
7 Mientras crecía, Mahoma puso en tela de juicio las prácticas religiosas de su tiempo. John Noss, en su libro Man’s Religions (Las religiones del hombre), dice: “A [Mahoma] le perturbaban las riñas incesantes en beneficio declarado de la religión y del honor entre los jefes de la tribu quraysí [Mahoma pertenecía a esta tribu]. Estaba menos satisfecho aún con los elementos sobrevivientes de la religión árabe antigua, el politeísmo y el animismo idolátricos, la inmoralidad en las convocaciones y ferias religiosas, el beber, el jugar por dinero y bailar que eran la costumbre acepta, y el enterrar vivas como indeseables a las recién nacidas, algo que no solo se practicaba en La Meca, sino en toda Arabia”. (Sura 6:137.)
8 Mahoma recibió el llamamiento para ser profeta cuando tenía unos 40 años. Él acostumbraba ir solo a una gruta cercana —llamada la caverna Hira— para meditar, y afirmó que en una de aquellas ocasiones se le llamó a la obra de profeta. La tradición musulmana dice que, mientras estaba allí, un ángel que después fue identificado como Gabriel le ordenó que recitara en el nombre de Alá. Mahoma no respondió, de modo que el ángel ‘lo asió enérgicamente y apretó tanto que Mahoma no podía soportarlo’. Entonces el ángel repitió el mandato. De nuevo Mahoma no respondió, de modo que el ángel ‘le apretó la garganta’ de nuevo. Esto ocurrió tres veces antes de que Mahoma empezara a recitar lo que llegó a considerarse la primera de una serie de revelaciones de que está hecho el Corán. Otra tradición cuenta que la inspiración divina le fue revelada a Mahoma como el tañido de una campana (The Book of Revelation [El libro de la revelación] de Ṣaḥīḥ Al-Bukhārī).
Revelación del Corán 9 ¿Cuál se dice que fue la primera revelación que recibió Mahoma? Las autoridades islámicas por lo general concuerdan en que esta consistió en los primeros cinco versículos del sura 96, que dicen en la traducción de Rafael Cansinos Asséns del Corán, bajo el título de “El coágulo (Al-Alak)”:
“¡En el nombre de Alá, el piadoso, el apiadable! Lee el nombre de tu Señor, que creó: Creó al hombre de un coágulo de sangre. Lee; y tu Señor (es) el más generoso. Que te enseñó la caña. Enseñó al hombre lo que no sabía”.
10 Según la fuente árabe The Book of Revelation, Mahoma contestó: “No sé leer”. Por lo tanto, tuvo que aprenderse de memoria las revelaciones para poder repetirlas y recitarlas. Los árabes eran diestros en el uso de la memoria, y por eso esto no fue difícil para Mahoma. ¿Cuánto tiempo le tomó recibir todo el mensaje del Corán? Por lo general se cree que las revelaciones le vinieron durante un período de unos 20 a 23 años, desde aproximadamente 610 E.C. hasta su muerte en 632 E.C.
11 Varias fuentes musulmanas explican que tan pronto como Mahoma recibía cada revelación la recitaba a los que por casualidad se hallaban cerca. Estos, a su vez, se aprendían de memoria lo revelado y lo mantenían vivo por recitación. Puesto que entre los árabes era desconocida la fabricación del papel, Mahoma hizo que unos escribas pusieran por escrito las revelaciones en los materiales primitivos entonces disponibles para ello, como omóplatos de camellos, hojas de palmera, madera y pergamino. Sin embargo, no fue sino hasta después de la muerte del profeta cuando el Corán adquirió su forma actual, bajo la guía de los sucesores y compañeros de Mahoma. Esto sucedió durante la gobernación de los primeros tres califas o líderes musulmanes.
12 El traductor Muhammad Pickthall escribe: “Todos los suras del Corán se habían puesto por escrito antes de la muerte del Profeta, y muchos musulmanes se habían aprendido de memoria todo el Corán. Pero los suras escritos estaban esparcidos entre la gente; y cuando en una batalla murieron muchos de los que sabían de memoria todo el Corán, se hizo una colección de todo el Corán y se puso por escrito”.
13 La vida islámica está gobernada por tres autoridades: el Corán, la Hadiz y la Sharia. Los musulmanes creen que el Corán en árabe es la forma más pura de la revelación, porque dicen que el árabe fue el idioma que Dios usó al hablar mediante Gabriel. Sura 43:3 dice: “Hemos hecho de ella un Corán árabe. Quizás, así, razonéis”. Por eso, para los musulmanes “cualquier traducción del Corán a otra lengua no puede sino desfigurar el texto”, dice el orientalista Jacques Jomier. De hecho, algunos eruditos islámicos rehúsan traducir el Corán. Su punto de vista es que traducir es siempre traicionar, y por lo tanto, “salvo en casos contados, el conjunto de los doctores de la ley prohíbe formalmente todo empleo litúrgico del Corán en traducción”, dice el mismo orientalista.
Las tres fuentes de enseñanza y guía
El Corán o Alcorán, del cual se dice que fue revelado a Mahoma por el ángel Gabriel. El significado y las palabras del Corán en árabe se consideran inspirados.
La Hadiz, o Sunna, “los actos, dichos y aprobación silenciosa (taqrīr) del Profeta fijados durante el segundo siglo [A.H.] en la forma de hadices escritas. Por lo tanto, una hadiz es el registro de una acción o de dichos del Profeta”. También se puede aplicar a las acciones o dichos de cualquiera de los “Compañeros [de Mahoma] o los Sucesores de estos”. En una hadiz, solo el significado se considera inspirado.—History of the Arabs (Historia de los árabes).
La Sharia, o derecho canónico, basada en principios del Corán, reglamenta religiosa, política y socialmente toda la vida del musulmán. “Todos los actos del hombre se clasifican en cinco categorías legales: 1) lo que se considera deber absoluto (farḍ) [que implica recompensa por obrar o castigo por no obrar]; 2) actos dignos de elogio o meritorios (mustaḥabb) [que implican una recompensa, pero ningún castigo por omisión]; 3) actos permisibles (jā’iz, mubāḥ), que en sentido legal son indiferentes; 4) acciones reprensibles (makrūh), que se desaprueban, pero no se castigan; 5) actos prohibidos (ḥarām), la realización de los cuales exige castigo.”—History of the Arabs.
Expansión islámica
14 Mahoma fundó su nueva fe en lucha contra grandes obstáculos. La gente de La Meca, aun de su misma tribu, lo rechazó. Después de 13 años de persecución y odio, él trasladó su centro de actividades hacia el norte a Yatrib, que entonces llegó a conocerse como al-Madinat (Medina), la ciudad del profeta. Esta emigración o hégira (hiŷra) en 622 E.C. señaló un punto significativo en la historia islámica, y posteriormente aquella fecha fue adoptada como el punto de partida del calendario islámico.
15 Con el tiempo Mahoma prevaleció cuando La Meca se rindió a él en enero de 630 E.C. (8 A.H.) y Mahoma llegó a ser su gobernante. Con las riendas del poder seglar y religioso en las manos, pudo limpiar de la Caaba las imágenes idolátricas y establecerla como el foco de las peregrinaciones a La Meca, que continúan hasta la actualidad.
16 Pocas décadas después de la muerte de Mahoma en 632 E.C. el islam se había esparcido hasta Afganistán y aun a Túnez en África del norte. Para principios del siglo VIII la fe coránica había penetrado en España y llegaba hasta la frontera francesa. Como declara el profesor Ninian Smart en su libro Background to the Long Search (Antecedentes de la larga búsqueda): “Considerado desde un punto de vista humano, el logro de un profeta árabe que vivió en los siglos VI y VII después de Cristo es asombroso. Según el parecer humano, de él provino una nueva civilización. Pero, por supuesto, para el musulmán la obra era divina y el logro era de Alá”.
La muerte de Mahoma lleva a desunión
17 La muerte del profeta ocasionó una crisis. Él murió sin dejar un hijo varón y sin designar claramente un sucesor. Como dice Philip Hitti: “El califato [puesto de califa] es, por lo tanto, el problema más antiguo con que tuvo que encararse el islam. Todavía es cuestión discutida. Según las palabras del historiador musulmán al-Shahrastāni [1086-1153]: ‘Nunca ha habido una cuestión islámica que haya causado más derramamiento de sangre que la del califato (imāmah)’”. ¿Cómo se resolvió el problema allá en 632 E.C.? “Abu Bakú, fue designado (el 8 de junio de 632) sucesor de Mahoma por alguna forma de elección en que participaron los jefes que estaban presentes en la capital, al-Madinat” (History of the Arabs). 18 El sucesor del profeta sería un gobernante, un jalifa o califa. No obstante, la cuestión de quiénes eran los verdaderos sucesores de Mahoma se convirtió en causa de divisiones en las filas del islam. Los musulmanes sunníes aceptan el principio de un puesto electivo más bien que el de descendencia del profeta. Por lo tanto, creen que los primeros tres califas, Abu Bakr (suegro de Mahoma), Omar (consejero del profeta) y Otmán (yerno del profeta), fueron los sucesores legítimos de Mahoma.
19 Objetan a esa alegación los musulmanes chiítas (shiítas), quienes dicen que el verdadero liderato viene por el linaje del profeta y mediante su primo y yerno, Alí ibn Abu Talib, el primer imam o imán (líder y sucesor), quien se casó con la hija favorita de Mahoma, Fátima. Del matrimonio de ellos vinieron los nietos de Mahoma llamados Hasán y Husein. Los chiítas también afirman “que desde el principio Alá y su Profeta habían designado claramente a Alí como el único sucesor legítimo, pero que los primeros tres califas lo habían privado por fraude de su puesto legítimo” (History of the Arabs). Claro, los musulmanes sunníes no opinan así.
20 ¿Qué le pasó a Alí? Durante su gobernación como el cuarto califa (656-661 E.C.) surgió una lucha por la jefatura entre él y el gobernador de Siria, Muawiya. Combatieron, y luego, para evitar más derramamiento de sangre entre musulmanes, sometieron su disputa a arbitraje. El que Alí aceptara un arbitraje debilitó su causa y apartó a muchos de sus seguidores, entre ellos a los jaridjitas (secesionistas), quienes se convirtieron en sus enemigos mortales. En el año 661 E.C., Alí fue asesinado con la punta envenenada de un sable por un fanático jaridjita. Los dos grupos (los sunníes y los chiítas) quedaron disgustados. La rama sunní del islam entonces escogió un líder de entre los omeyas, jefes acomodados de La Meca que no formaban parte de la familia del profeta.
21 Para los chiítas, Hasán, el primogénito de Alí y nieto del profeta, era el verdadero sucesor. Sin embargo, él abdicó y fue asesinado. Su hermano Husein llegó a ser el nuevo imán, pero él también murió a manos de soldados omeyas el 10 de octubre de 680 E.C. Su muerte o martirio (como lo consideran los chiítas) ha tenido un efecto significativo en el partido de Alí hasta nuestros días. Ellos creen que Alí era el verdadero sucesor de Mahoma y el primer “imán [líder] protegido divinamente de error y pecado”. Para los chiítas Alí y sus sucesores eran maestros infalibles que tenían “el don divino de la impecabilidad”. El grupo mayoritario de los chiítas cree que ha habido solo 12 verdaderos imanes, y el último de estos, Mahomet al-Muntazar, desapareció (878 E.C.) “en la cueva de la gran mezquita de Samarra sin dejar prole”. Así, “llegó a ser ‘el oculto (mustatir)’ o ‘el imán esperado (muntaẓar)’. Al debido tiempo aparecerá como el Mahdi (guiado divinamente) para restablecer el islam verdadero, conquistar todo el mundo e introducir un milenio breve antes del fin de todas las cosas” (History of the Arabs).
22 Cada año los chiítas conmemoran el martirio del imán Husein. Tienen procesiones en las cuales algunos se cortan con cuchillos y espadas, y se causan sufrimiento de otras maneras. En los últimos tiempos los musulmanes chiítas han recibido mucha publicidad debido a su celo por las causas islámicas. No obstante, representan solo cerca del 20% de los musulmanes del mundo, que en su mayoría son sunníes. Pero ahora examinemos algunas enseñanzas del islam y notemos qué efecto tiene la fe islámica en la conducta diaria de los musulmanes.
Dios es supremo, no Jesús 23 Las tres principales religiones monoteístas del mundo son el judaísmo, el cristianismo y el islam. Pero para cuando apareció Mahoma hacia el principio del siglo VII Era Cristiana., desde el punto de vista de él las primeras dos religiones se habían apartado de la senda de la verdad. De hecho, según algunos comentaristas islámicos el Corán da a entender un rechazamiento de los judíos y de los cristianos cuando declara: “No [la vía] de los que han incurrido en la ira, ni de los extraviados”. (Sura 1:7.) ¿A qué se debe esto?
24 Un comentario sobre el texto coránico declara: “El Pueblo del Libro se extravió: Los judíos al violar su Pacto, y calumniar a María y Jesús y los cristianos al elevar a Jesús el Apóstol a igualdad con Dios” mediante la doctrina de la Trinidad. (Sura 4:153-176, AYA.)
25 La enseñanza principal del islam, por su absoluta sencillez, es lo que se conoce como la shahada o confesión de fe, que todo musulmán sabe de memoria: “La ilāh illa Allāh; Muḥammad rasūl Allāh” (No hay más dios que Alá; Mahoma es el mensajero de Alá). Esto concuerda con la expresión coránica: “Vuestro Dios es un Dios Uno. No hay más dios que Él, el Compasivo, el Misericordioso”. (Sura 2:163.) Esta idea se expresó 2.000 años antes en el antiguo llamamiento a Israel: “Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios es un solo Jehová”. (Deuteronomio 6:4.) Jesús repitió este mandato, el mayor, que está escrito en Marcos 12:29, unos 600 años antes de Mahoma, y en ninguna parte afirmó Jesús ser Dios o igual a Él. (Marcos 13:32; Juan 14:28; 1 Corintios 15:28.)
26 Respecto a la unicidad de Dios el Corán declara: “Creed, pues, en Dios y en sus apóstoles, y no digáis: ‘Trinidad’. Absteneos de ello y será mejor para vosotros; porque, Dios es un dios único”. (Sura 4:171, CA.) No obstante, debemos señalar que el cristianismo verdadero no enseña una Trinidad. Esa es una doctrina de origen pagano que introdujeron apóstatas de la cristiandad después de la muerte de Cristo y los apóstoles.
Las Seis Columnas de la Fe
  1. Fe en un solo Dios, Alá (Sura 23:116, 117)
  2. Fe en los ángeles (Sura 2:177)
  3. Los libros sagrados: la Torá, el Evangelio, los Salmos, los Rollos de Abrahán, el Corán
  4. Fe en muchos profetas, pero un solo mensaje. Adán fue el primer profeta. Otros han sido Abrahán, Moisés, Jesús y “el sello de los profetas”, Mahoma (Sura 4:136; 33:40)
  5. Fe en un día del juicio, cuando se levanten de las tumbas a todos los muertos (Sura 15:35, 36)
  6. Fe en la omnisciencia y presciencia de Dios, y en que él determina todo lo que sucede. Sin embargo, el hombre tiene libertad de elección en sus actos. [Las sectas islámicas están divididas sobre la cuestión del libre albedrío] (Sura 9:51)
Alma, resurrección, paraíso e infierno
27 El islam enseña que el hombre tiene un alma que pasa a un más allá. El Corán dice: “Dios llama a las almas cuando mueren y cuando, sin haber muerto, duermen. Retiene aquéllas cuya muerte ha decretado”. (Sura 39:42.) Al mismo tiempo, el sura 75 está dedicado totalmente a “La Resurrección”. En parte dice: “¡Juro por el día de la Resurrección! ¿Cree el hombre que no juntaremos sus huesos? Pregunta: ‘¿Cuándo será el día de la Resurrección?’ Ese tal [Alá], ¿no será capaz de devolver la vida a los muertos?”. (Sura 75:1, 3, 6, 40.)
28 Según el Corán, el alma puede tener diferentes destinos, que pueden ser: o un jardín celestial paradisíaco, o el castigo de un infierno ardiente. Como declara el Corán: “Preguntan: ‘¿Cuándo llegará el día del juicio final?’ ¡El día en que sean torturados en el fuego! ‘Se les dirá: “¡Sufrid vuestra tortura! ¡He aquí lo que pretendíais urgir!”’”. (Sura 51:12-14, CA.) “Tendrán [los pecadores] un castigo en la vida de acá, pero en la otra tendrán un castigo más penoso. No tendrán quien les proteja contra Dios.” (Sura 13:34.) Se presenta la pregunta: “Y ¿cómo sabrás qué es? ¡Un fuego ardiente!”. (Sura 101:10, 11.) Este terrible destino se describe con lujo de detalles: “Por cierto que, a quienes niegan nuestras aleyas les introduciremos en el fuego infernal. Cada vez que su piel se haya abrasado, se la cambiaremos por otra piel, para que experimenten el suplicio; porque, Dios es poderoso, prudente”. (Sura 4:56, CA.) En otro lugar dice: “Por cierto que, el infierno será una emboscada, donde permanecerán siglos. En que no probarán sueño ni más bebida, que agua hirviente e icor”. (Sura 78:21, 23-25, CA.)
29 Los musulmanes creen que el alma de un difunto pasa a la Barzakh o “Barrera”, “una barrera que participa de lo temporal (tiempo intermedio entre la hora de la muerte y la hora de la resurrección)”. (Sura 23:99, 100.) El alma está consciente allí experimentando castigo si la persona ha sido impía, o disfrutando de felicidad si ha sido fiel. Pero los fieles también tienen que experimentar alguna tortura debido a los pocos pecados que hayan cometido durante su vida. En el día del juicio, cada uno se encara con su destino eterno, que pone fin a este estado intermedio.
30 En contraste con eso, a los justos se les prometen los jardines celestiales del paraíso: “A quienes creen y obren bien, les introduciremos en Jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre”. (Sura 4:57.) “Por cierto que, hoy los dilectos del Paraíso se entregarán al júbilo; ellos con sus esposas estarán en gratas umbrías, acodados sobre los sofás.” (Sura 36:55, 56, CA.) “Hemos escrito en los Salmos, después de la Amonestación, que la tierra la heredarán Mis siervos justos.” La nota en este sura remite al lector a Salmo 37:29. (Sura 21:105.) En otra versión (AYA) también se remite a Salmo 25:13 y a las palabras de Jesús en Mateo 5:5. La referencia a esposas nos lleva ahora a otra pregunta.
¿Monogamia, o poligamia?
31 ¿Es la poligamia lo normal entre los musulmanes? Aunque el Corán permite la poligamia, muchos musulmanes tienen una sola esposa. Debido a las muchas viudas que hubo después de costosas batallas, el Corán hizo lugar para la poligamia: “Si teméis no ser justos con los huérfanos, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero, si teméis no obrar con justicia, casaos con una sola o con vuestras esclavas”. (Sura 4:3.) Una biografía de Mahoma por Ibn-Hishām menciona que Mahoma se casó con una viuda acaudalada, Jadiya, que era 15 años mayor que él. Después de la muerte de ella, se casó con muchas mujeres. Cuando murió, dejó nueve viudas.
32 En el islam hay otra forma de matrimonio que se llama muta. Se define como “un contrato especial concertado entre un hombre y una mujer mediante oferta y aceptación de matrimonio por un período limitado y con una dote especificada como en el contrato para el matrimonio permanente” (Islamuna, por Muṣṭafā al-Rāfi‛ī). Los sunníes lo llaman un matrimonio de placer, y los chiítas lo llaman un matrimonio que ha de terminar en un período específico. La misma fuente dice: “Los hijos [de esos matrimonios] son legítimos y tienen los mismos derechos que los hijos de un matrimonio permanente”. Parece que esta forma de matrimonio temporal se practicaba en los días de Mahoma, y él permitió que continuara. Los sunníes insisten en que después se prohibió, mientras que los imamíes, el mayor entre los grupos chiítas, creen que todavía está en vigor. De hecho, muchos practican esta forma de matrimonio, especialmente cuando el hombre está alejado de su esposa por largo tiempo.
El islam y la vida cotidiana
33 El islam implica cinco obligaciones principales y cinco creencias fundamentales. Una de las obligaciones es que el musulmán devoto se vuelva hacia La Meca cinco veces al día en oración (salat). En el día de descanso musulmán (el viernes) los hombres acuden a la mezquita cuando oyen al almuédano convocarlos a la oración desde el alminar. Hoy día muchas mezquitas ponen una grabación en vez de tener a alguien que dé a voces la llamada.
34 La mezquita (árabe: masjid) es el lugar de adoración musulmán, descrito por el rey Fahd ibn Abdul Aziz de la Arabia Saudí como “la piedra angular del llamamiento a Dios”. Él definió la mezquita como “un lugar de oración, estudio, actividades legales y judiciales, consulta, predicación, guía, educación y preparación. La mezquita es el corazón de la sociedad musulmana”. Estos lugares de adoración se ven ahora por todo el mundo. Uno de los más famosos de la historia es la mezquita de Córdoba, España, que por siglos fue la mayor del mundo.
Conflicto con la cristiandad y dentro de ella
35 Desde el siglo VII el islam se extendió hacia el oeste al África del norte, hacia el este a Paquistán, India y Bangladesh, y al sur a Indonesia. Mientras se extendía, entró en conflicto con una Iglesia Católica militante, que organizó cruzadas para recobrar de manos de los musulmanes la Tierra Santa. En 1492 la reina Isabel y el rey Fernando de España completaron la reconquista católica de España. Los musulmanes y los judíos tendrían que convertirse, o serían expulsados de España. La tolerancia mutua que había existido bajo el dominio musulmán en España desapareció después bajo la influencia de la Inquisición católica. No obstante, el islam sobrevivió, y en el siglo XX ha experimentado un resurgimiento y gran expansión.
36 Mientras el islam se extendía, la Iglesia Católica pasaba por su propia agitación al tratar de mantener la unidad en sus filas. Pero dos vigorosas influencias estaban por irrumpir en el escenario de los acontecimientos, y estas fragmentarían aún más la imagen monolítica de aquella iglesia. Estas fueron: la imprenta y la Biblia en el idioma de la gente.
Las Cinco Columnas de la Observancia
  1. Repetir el credo (shahada): “No hay más Dios que Alá; Mahoma es el mensajero de Alá” (Sura 33:40)
  2. Oración (salat) hacia La Meca cinco veces al día (Sura 2:144)
  3. Caridad (zakat), la obligación de dar cierto porcentaje de los ingresos de uno y del valor de alguna propiedad (Sura 24:56)
  4. Ayuno (saum), especialmente durante la celebración de Ramadán, que dura un mes (Sura 2:183-185)
  5. Peregrinación (hayy). Una vez en la vida, todo varón musulmán tiene que hacer el viaje a La Meca. Solo la enfermedad y la pobreza son excusas lícitas (Sura 3:97)
El bahaísmo... en busca de la unidad mundial
1 El bahaísmo o behaísmo no es una secta del islam, sino una ramificación del babismo, un grupo de Persia (hoy Irán) que se separó de la rama chiíta del islam en 1844. El líder de los babistas fue Mirza Alí Mohamed, de Shiraz, quien se proclamó el Bab (“la Puerta”) y el imam-mahdi (“líder rectamente guiado”) de la línea de Mahoma. Fue ejecutado por las autoridades persas en 1850. En 1863 Mirza Husein Alí Nuri, miembro prominente del grupo babista, “se declaró ‘Aquel a quien Dios pondrá de manifiesto’, a quien el Bab había predicho”. También adoptó el nombre de Baha Allah (“Esplendor de Dios”) y formó una nueva religión, el bahaísmo.
2 Baha Allah fue desterrado de Persia y con el tiempo fue encarcelado en Acco (hoy Acre, Israel). Allí escribió su obra principal, al-Kitab al-Aqdas (El Libro Santísimo), y dio forma abarcadora a la doctrina del bahaísmo. Al morir Baha Allah, la dirección de aquella religión en ciernes pasó a su hijo Abd al-Baha, y después a su bisnieto, Shoghi Effendi Rabbani, y en 1963 a un cuerpo administrativo electo conocido como la Casa Universal de Justicia.
3 Los bahaístas creen que Dios se ha revelado al hombre mediante “Manifestaciones Divinas”, que son: Abrahán, Moisés, Krisna, Zoroastro, el Buda, Jesús, Mahoma, el Bab y Baha Allah. Creen que estos mensajeros fueron provistos para guiar a la humanidad por un proceso evolutivo en el cual la aparición del Bab inició una nueva era para la humanidad. Los bahaístas dicen que hasta la fecha su mensaje es la revelación más plena de la voluntad de Dios, y que es el instrumento principal dado por Dios que hará posible la unidad mundial. (1 Timoteo 2:5, 6.)
4 Uno de los preceptos básicos del bahaísmo es “que todas las grandes religiones del mundo tienen origen divino, que sus principios fundamentales están en completa armonía”. Estas “solo difieren en los aspectos no esenciales de sus doctrinas”. (2 Corintios 6:14-18; 1 Juan 5:19, 20.)
5 Entre las creencias bahaístas están la unicidad de Dios, la inmortalidad del alma y la evolución (biológica, espiritual y social) de la humanidad. Por otra parte, el bahaísmo rechaza el concepto común de los ángeles. También rechaza la Trinidad, la enseñanza hinduista de la reencarnación, y tanto la caída humana desde su estado de perfección como el rescate posterior de la humanidad mediante la sangre de Jesucristo. (Romanos 5:12; Mateo 20:28.)
6 La hermandad del hombre y la igualdad de las mujeres son rasgos principales del bahaísmo. Los bahaístas practican la monogamia. Por lo menos una vez al día rezan una de las tres oraciones reveladas por Baha Allah. Practican el ayuno desde la salida hasta la puesta del Sol durante los 19 días del mes bahaísta de ‘Alā, que cae en marzo. (El calendario bahaísta consiste en 19 meses, de 19 días cada uno, con algunos días intercalares.)
7 El bahaísmo no tiene muchos ritos fijos ni tiene clero. Quienquiera que profese fe en Baha Allah y acepte sus enseñanzas puede inscribirse como miembro. Los bahaístas se reúnen para adorar en el primer día de cada mes bahaísta.
8 Los bahaístas se ven como un grupo que tiene la misión de la conquista espiritual del planeta. Tratan de esparcir su fe mediante la conversación, el ejemplo, el participar en proyectos de la comunidad y en campañas de información. Creen en obediencia absoluta a las leyes del país donde residen, y aunque votan, no participan en la política. Prefieren el servicio no combatiente en las fuerzas armadas cuando les es posible, pero no son objetores de conciencia.
9 Como religión misional, el bahaísmo ha crecido rápidamente durante los últimos años. Los bahaístas calculan que por todo el mundo tienen casi 5.000.000 de creyentes, aunque de hecho el registro de adultos en su religión es de poco más de 2.300.000.
[Notas] Los musulmanes creen que la Biblia contiene revelaciones de Dios, pero que algunas fueron falsificadas posteriormente.
En español el nombre del profeta se ha escrito de varias maneras (Mahoma, Muhammad, Mahomet, Mohamed, etc.). Aquí usamos Mahoma.
Así, el año musulmán se da como A.H. (latín: Anno Hegirae, año de la huida), más bien que A.D. (Anno Domini, año del Señor).
Sobre el asunto del alma y el infierno de fuego, compárese esto con los siguientes textos bíblicos: Génesis 2:7; Ezequiel 18:4; Hechos 3:23.
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